Historia


 

La Hacienda

Ubicada en el termino municipal de Bollullos de la Mitación y a tan solo 16 km de Sevilla, se encuentra la Hacienda de San Ignacio de Torrequemada.

El caserío actual destaca por su interés artístico y etnológico. Este gran cortijo de olivar apenas ha sido transformado desde principios del siglo XVIII, manteniendo todo el sabor y el encanto de sus orígenes. Todos los espacios disponibles para la celebración de eventos son originales sin ninguna alteración de la estructura original.

Historia

El origen histórico de la finca se remonta a la alquería musulmana del Caxar, que en el Repartimiento se dona al noble castellano Gonzalo García de Torrequemada, de donde proviene su nombre, perteneciendo luego a la Orden de Santiago y hacia 1331 a Sancho López y su mujer, destacando en todo este tiempo por su producción y riqueza olivarera.

El caserío actual se construyó a principios del siglo XVIII, según se desprende de la inscripción de la portada donde se lee: «Año 1708». Fue adquirido en 1735 por don Jerónimo de Viergol y Rovira, Capellán Real que la compró para la provincia de Chile de la Compañía de Jesús, lo que aportó la advocación de San Ignacio a su nombre. Los jesuitas la explotaron durante veinticinco años traspasándola luego a particulares hasta los actuales propietarios.

El conocimiento del territorio, edificaciones y cultivos de la hacienda, se debe a la información contenida en los documentos que relatan diversas circunstancias relacionadas con ella y que fueron escritos a partir de la donación que hizo de la finca el rey Alfonso después de la conquista del reino de Sevilla.

La antigua villa de Moriana y la alquería de Caxar constituyeron un solo núcleo agrícola y urbano. Después de la conquista y posiblemente a consecuencia de la repoblación de los terrenos ocupados, Torrequemada pasa a ser un pequeño caserío con reducida autonomía económica al que perteneció el barrio de Moriana. En él las casas y solares debían ser ocupados sólo por personas sometidas a las mismas obligaciones que habían tenido sus anteriores propietarios.

El caserío actual debió edificarse en los primeros años del siglo XVIII como lo demuestra el lenguaje empleado en su arquitectura. Una inscripción en la portada de acceso que dice “Año de 1708 ” puede recordar alguna circunstancia relacionada con la ejecución de las obras.

Unos años más tarde, en el 1735, D. Jerónimo de Viergol y Rovira, Capellán Real, la adquirió para la provincia de Chile de la compañía de Jesús, que aportó la advocación de San Ignacio al nombre de la hacienda hoy conocida como San Ignacio de Torrequemada.

Tras veinticinco años en su poder, la hacienda fue vendida por el procurador General de los Jesuitas en dicha provincia a don Juan Valentin de Villanueva, vecino de Sevilla en la collación de San Andrés en 722.823 reales y 18 maravedíes. La escritura pública de esta venta se conserva en el Archivo de Protocolos. Actualmente la hacienda es propiedad de la familia Gonzalo, uno de cuyos miembros ha fijado en ella su residencia y consciente de la importancia cultural y arquitectónica del edificio, se ocupa de su conservación sin que felizmente haya que temer por el momento por su degradación y ruina.